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| Todo sobre el atún en conserva: un alimento, práctico, rico y seguro II
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| Fuente:
Lic. Silvia Squillace |
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El pescado fresco es muy nutritivo, pero la conserva de pescado también lo es.
En el caso de los pescados azules, como el atún, a la acción beneficiosa que para el organismo suponen sus ácidos grasos omega 3, hay que añadir las propiedades también cardiosaludables que incorpora el ácido oleico del aceite de oliva
Es importante considerar que el pescado en conserva, ya sea al natural o en aceite, es una forma muy segura y confiable en la que se puede consumir este alimento, por demás sano, nutritivo y saludable.
Vamos a centrarnos en el atún
Proceso de conservación Gracias a variados procedimientos térmicos, hoy podemos saborear en cualquier momento cualquier fruto de mar o pescado como por ejemplo el atún. Cuando el pescado llega a la fábrica, lo primero que se realiza es su limpieza y eviscerado. A continuación se somete a un proceso de precocción en el que se llevan a cabo procedimientos de cambio térmico, ya sea a través de vapor o aire caliente. Posteriormente se añade, ya con el pescado en el envase, el aceite (de girasol u oliva) o las salsas (de tomate). Le sigue un proceso de esterilización, que deja estable el producto desde el punto de vista microbiológico para su posterior almacenamiento y comercialización.
Ventajas nutritivas El pescado fresco es muy nutritivo, pero la conserva de pescado también lo es. En el caso de los pescados azules, como el atún, a la acción beneficiosa que para el organismo suponen sus ácidos grasos omega 3, hay que añadir las propiedades también cardiosaludables que incorpora el ácido oleico del aceite de oliva que se utiliza en la variedad “atún con aceite de oliva”. Además, en la cocina el pescado en conserva permite numerosas opciones gastronómicas: es ideal para elaborar rellenos, hacer ensaladas, acompañar pastas cocidas y arroz, y, cómo no, para degustarlo a solas, como entrada junto a vegetales frescos o en dips sobre rodajas de pan. Valor nutritivo del pescado con respecto a la carne roja
Como todas las carnes, el consumo de pescado implica fundamentalmente un aporte de proteínas y grasas. Es decir, nos proporciona elementos plásticos (las proteínas) y la energía que quema nuestro organismo en forma de grasas. Pero la ventaja del pescado azul estriba en su riqueza en grasas -especialmente de ácidos grasos poliinsaturados- que compiten con el colesterol "malo" de nuestro organismo y aportan la energía necesaria sin los peligrosos efectos secundarios de su depósito en las arterias, como sucede con la mayor parte de las grasas animales. Por otro lado, el pescado azul – como el atún- se digiere mucho mejor que la carne y es un buen aliado en las dietas de reducción de peso. Y, además, es sabroso.
En resumen, podemos decir que tiene las ventajas de la carne y ninguno de sus inconvenientes. El atún en conserva es una excelente fuente de proteínas y contiene pocas grasas (tan solo 0,6 gramos por porción de 60 gramos de atún al natural y 6 a 6,5 gramos de grasas – por porción- en las variedades en aceite y aceite de oliva respectivamente). En cuanto a su valor proteico una porción -60 g-, aporta 12,6 gramos de proteínas, lo que representa un 17% del valor diario recomendado (*). (*) Valores Diarios sobre la base de una dieta de 2.000 Kcal. Estos valores diarios pueden ser mayores o menores dependiendo de las necesidades energéticas de cada individuo.
Algo más acerca de los Omega 3
Los famosos ácidos omega 3 -derivados del ácido linoleico, que es la base de las necesidades grasas de la alimentación humana- han cobrado importancia debido a los resultados de una importante cantidad de trabajos de investigación que muestran resultados muy interesantes, fundamentalmente en lo que se refiere a su relación con la prevención de las enfermedades cardiovasculares. Ciertamente estos ácidos grasos tienen un efecto comprobado en: - Disminuir la adhesión o agregación de las plaquetas posibilitando que la sangre circule más fluida. - Disminuir la presencia de ciertos factores que producen inflamación a nivel de la cavidad interna de los vasos sanguíneos, evitando así la adhesión de sustancias indeseables y mejorando el tono vascular. - Reducir los niveles de colesterol y los triglicéridos. - Regular la presión arterial Todo lo cual, traducido a un lenguaje práctico, significa que ayudan a controlar algunos de los factores responsables de la enfermedad vascular crónica -es decir, el infarto y la mala circulación cerebral a largo plazo- Conclusión: El atún dentro de su recipiente es como si estuviera en una verdadera caja fuerte: aunque el riesgo cero no existe en la alimentación, la conserva enlatada limita los riesgos más que cualquier otro procedimiento de conservación. Las conservas en lata no tienen conservantes. Se preparan con productos frescos y no tienen más manipulación que su cocción. La materia prima de los productos conservados es mantiene absolutamente fresca tanto en su captura como en los procesos anteriores a su envasado . Los alimentos se conservan mediante la apertización, un tratamiento térmico que ya mencionamos y que elimina las especies microbianas más resistes al calor.
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